dilluns, 28 de febrer de 2011

“NO PUES, A LOS QUE QUERÍAMOS ERAN A LOS LINCENCIADOS QUE TENEMOS AQUÍ ATRÁS”

Los compañeros cuentan con sus propias palabras lo que ocurrió en el momento de la detención

“Íbamos para casa, no había paro, ya estaban libres las dos vías.”
“En el puente vimos una camioneta que era conocida de nosotros, y les preguntamos qué cuanto iban a tardar, y ahí nos dijeron que poco que les esperáramos que nos iban a echar raid”.
“Estuvimos esperando debajo del puente, cuando ya nos veníamos, no más llegó un convoy de policías, me agarró del pantalón y me bajó”.
“Nomás nos señalaron Tu, tu, tu y no más. Y nos bajaron.”
“¡¡¡Suélteme!!! le grité, y no me soltó, y ya me subieron al carro.”
“Pregunté porque me llevaban si yo no había cometido un delito malo pues. Y ello no me dieron explicación solo Súbete al carro y cállate.”

Tras ser detenidos, llegaron a la Fiscalía del Municipio de Tonalá Istmo-Costa.

“Se bajó toda la gente y por último quedé yo y bajando del carro un policía me pegó una bofetada aquí en la espalda.”
“Y me pregunta el muchacho que me revisó, Oye, ¿por qué te traen aquí? Eso quisiera yo saber, porque yo no he cometido nada, tengo mis hijas allá que me necesitan. No se preocupen que a ustedes no los quieren acá. A los que quieren es a los líderes.”
“…, nos tenían afuera en el frío, nos acostábamos a dormir en el piso pero el frío no nos dejaba.”

Los detenidos relatan las primeras declaraciones del día 22 del siguiente modo.

“Me dice, Si nos ayudas a cooperar te soltamos en luego. Le digo, Bueno, ¿pues en que quieres que te ayude? En que me digas que son los líderes. Pero yo no los conozco. Pero no te hagas… tu estuviste en el paro, tenemos fotos tuyas. Estas mal, tu sabes dónde me agarraste, tú no tienes fotos, si quieres muéstramelas. No no, solo sospechas.”
“Yo fui, a mi me interrogaron con agresividad en la voz.”
“Y un licenciado me pegó porque yo le dije que mi credencial la tenía en mi casa. Me pegó en el pescuezo con la mano. De ahí me agarró del pescuezo y me llevó a sentar a la fuerza, Si no tienes credencial pendejo ahorita vas a tener.”
“Terminé la declaración, el fiscal me hizo que firmara como 20 hojas que yo no creo que era mi declaración. Le pedí si podía leerla y me dijo que no. Que no me preocupara que todo era normal, y que nomás firmara. Me hizo poner las huellas, y todo lo firmé. Pero para mí que no era pues era mucho papelaje.”
“Y ya cuando firmamos pues no nos dejaron leer, como 15 hojas, era mucho para lo que dijimos. No sé que pusieron ellos, será algo en contra de los licenciados que ahora están detenidos.”
“Pero siempre ellos nos trataban de confundir.”
“Me amenazaban con palabra de que si no apoyaba me iban a golpear o a meter en la cárcel del Amate. Ayúdanos a cooperar, dinos quienes son los cabecillas y ahí te vamos a soltar.”
“Me hizo firmar a la fuerza con 4 soldados al lado y huellé con los 5 dedos.”

“Fírmale es tu libertad, ¿qué? ¿No quieres salir o qué? Saldrán a las 8.15 de la mañana del otro día. Firmé, sellé, como 10 papeles. Eso eran casi las 9 de la noche.”
“Esa misma noche firmamos como 4 o 5 veces en la fiscalía. Ya como a las 6 de la mañana nos trasladaron a la municipal. De ahí nos llevaron de la misma manera, a las 8 otra vez a firmar y a sellar lo mismo, lo mismo. Cuando el fiscal volteo de otra parte, pude leer que decía un papel que yo lo conocía, al licenciado Nataniel, de hacía mucho tiempo, que era líder. Eso es una gran mentira, yo no lo conozco al muchacho, le dije al físcal. Yo pienso que como nos obligaron a firmar pues eran falsedades de ellos, pues nosotros declaramos la pura verdad. Ellos buscaron que se la pagáramos.”

El 23 de febrero, trasladaron a los 16 detenidos a la Comandancia de Tonalá.

“A las 4-5 de la mañana los llevan a la otra que es puro policías municipales.”
“Nos quitaron todo lo que anduviéramos, pertenencias y nos metieron a la cárcel.”
“Luego como a las 7 de la noche llegaron los de fiscalía y que firmaras otra vez los documentos. Estábamos dentro, a eso de las 5 de la tarde llegaron otra vez de la fiscalía que firmáramos otra vez papeles y huelláramos.”
“Y les dije otra vez que si podía leer los documentos, ellos me dijeron que no. Que yo ya sabía que no, que eran testamentos largos. Y otra vez les dije que era inocente que me dijeran qué delito que si ¿maté, robé o violé? Y ellos no me contestaran nada. Y me dijeron que a las 7 íbamos a salir. Llegaron las 7, las 8, las 9 y nada de nuestra salida.”
“A las 7 de la noche que estuvimos en el separo nos llegaron otra declaración para que nos dieran libertad es misma noche, que a las 11 nos la iban a dar. No fue así, no nos dieron libertad ese día. Volvimos a dormir ese día ahí y fue hasta el otro día.”
“Dentro también había alguien de derechos humanos. Me metieron en una oficina y me preguntaba… si me habían golpeado, si me habían agredido. Pues de golpe no, pero verbal si y a veces es lo que más duele.”
“La primera vez que declaramos, como la 1-2 de la mañana, que a las 8 de la mañana nos iban a dar la libertad. Pero a las 5 de la mañana nos cambiaron de lugar. Y a las 9-10 de la noche a firmar otros documentos, que tampoco nos dejaron leer y que íbamos a salir en dos horas. Y amaneció y no salimos. La primera vez como 15 hojas y la segunda como 7. Más bien como obligando al firmar, al decir engaño pues uno firma. No nos dieron oportunidad de un abogado que estuviera pendiente de nosotros.”

El día jueves 24 de a las 19h los 13 detenidos fueron liberados, aunque los 3 abogados del Centro de DDHH Diga Ochoa fueron trasladados al penal de el Amate de manera clandestina mientras se celebraba la alegría por la salida de los otros compañeros.

“El fiscal llegó, y nos dijo, ¿Saben qué? Ahora se van a ir a su casa póngase en fila mirando la pared y nos dijo nuevamente, Ya déjense de desmadre. Dejen de andar tapando las carreteras. Son delitos federales. Porque si para la otra vuelven a caer ya no los vamos a soltar. Y yo le dije, Pero que delito, que yo no estaba, mira donde me agarraron. No, no estuviste tu pero tus amigos, que se dejen de mamadas. No pues a los que queríamos eran a los licenciados que tenemos aquí atrás.”
“Y yo les pregunté si podía leer el papel y me dijeron que no, que el tiempo se les estaba acabando, y no me dejaron leerlo, ninguno de los documentos que ellos traían.”
“Nada más el primer día que sufrimos de hambre” “Realmente no nos golpearon, pero nos trataban pesado, como delincuentes. Bien cuidados: del cincho, de la camisa, así recio.”
“Y me sacaron como eso de las 7, y a 3 compañeros se los llevaron para el Cereso.”
“Y ya salimos, mi familia, mi hija, hasta mis lágrimas cayeron.”

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